Testimonios

 

Testimonio de Ángel Jiménez 

Mi historia de Vida

 

¡Si sientes que tu vida no tiene sentido, lee mi historia, te aseguro que te brindará un rayo de esperanza!         Ángel. (México)

 

Crecí en medio del conflicto matrimonial de mis padres; soy el hijo mayor de dos hermanos y una hermana. Mi padre fue muy distante conmigo, padecía un fuerte problema de alcoholismo, económicamente no era proveedor para  su familia, por tal razón crecí con muchas carencias. Mi madre estaba muy dañada emocionalmente, solo recibía su sobre protección, trato de suplir mis necesidades afectivas pero de una manera no salúdale.            

 

Nunca olvidare la experiencia más traumática de mi vida, el experimentar el abuso sexual por un pariente cercano. Uno de mis primos empezó a invitarme a salir a solas con él, en esos lugares mi primo empezaba a tocarme, acariciarme y lo hizo en varias ocasiones. Tan solo tenía seis años de edad. Los pensamientos que pasaban por mi mente eran muy confusos, una mezcla de emociones invadían mi ser, temor, ira, vergüenza. ¡Me sentía muy sucio!  Me sentía tan avergonzado que no podía hablarlo con nadie. ¡Que hice de malo para merecer esto! Esta escena se repitió  varias veces, en ocasiones el me pedía que me desvistiera, así experimente lo que es el abuso, la violación. En la Biblia, en proverbios hay unas palabras que dicen así:...para el hambriento todo lo amargo le es dulce...Como niño estaba tan hambriento de amor paterno.

Entre los seis años de edad hasta los doce fue la etapa de la confusión en mí en vida; algo estaba sucediendo dentro de mí; despertando sentimientos fuertes de atracción emocional y sexual hacia compañeros del mismo género, mayores que yo, eso producía en mi vergüenza y al mismo tiempo temor. Un deseo tan profundo de ser amado. Para mi padre no era tan importante si yo continuaba con mis estudios; así que tome la decisión de abandonarlos. Busque un empleo de recepcionista en un hotel por las noches, fue entonces cuando empecé a relacionarme con gente homosexual, salía con ellos a las fiesta, empecé a ver pornografía homosexual y fue así cuando tuve encuentros homosexuales voluntarios.

 

Poco a poco fui cambiando mi forma de vestir. En mi estilo de vida gay experimente tanto vacío y un sentimiento de soledad asfixiante. Fui una persona muy activa sexualmente; ahora comprendo, que aparte de mi adicción al sexo, yo buscaba en los hombres afecto, amor, aceptación, cosas que no recibía de mi padre. En unas de mis relaciones conocí a una persona que tenía problemas de adicción así que empecé a injerir sustancias toxicas, cuando me di cuenta estaba hundido en el mundo de las drogas. En mi corazón crecía un deseo tan fuerte de no seguir viviendo. Mi vida era en las calles, vivía alcoholizado y drogado. Era una de las maneras de castigar a mis padres. Termine tocando fondo, mi salud empezó a deteriorase, experimentado diversas enfermedades por mi estilo de vida. Caí en una depresión tan profunda. Intente tres veces el suicidio pero no logre mi cometido. Practique la santería y las cosas ocultas. Satanás quería lograr su propósito en mí: destruirme. Fue en ese tiempo cuando personas se acercaban a mí para hablarme de Cristo pero yo los echaba de mi casa agresivamente. Siempre recuerdo a una persona que me hablaba de Cristo de una manera tan compasiva y nunca se dio por vencida. Recuerdo que mi doctora de cabecera me vio tan mal que me expreso su sentir: …no entiendo Ángel, te he suministrado el mejor medicamento y no veo resultados óptimos, las ulceras en tu estómago y la fuerte anemia que no hemos podido controlar y cada día pierdes peso…En este tiempo ya mis padres eran cristianos y muy fieles. Recuerdo que en una noche tuve una experiencia tan cerca con la muerte, les pedí a mis padres que estuvieran muy cerca de mí. En mi lecho de muerte yo me enfrente a Dios con una oración: “…si tu existes y aun me amas, te pido que tu intervengas en mi vida…dame una revelación de tu amor…”

 

Al día siguiente me invitaron a una conferencia: … no pierdo nada si voy solo a escuchar… Mis padres se alegraron al escuchar mi decisión de ir  a la conferencia. Ellos cogieron un taxi  por mi condición de salud, para llevarme al lugar. Allí tome la decisión de entregarle mi vida a Cristo. Nunca olvidare la experiencia sobrenatural del amor de Dios que se manifestó allí. Tuve un encuentro sobrenatural con la cruz de Cristo. Literalmente mis ojos espirituales se abrieron y pude contemplar las huestes angelicales rodeando mi vida. Esa experiencia extraordinaria marco mi corazón. Instantáneamente esa noche recibí sanidad física, fui liberado del alcoholismo y las drogas totalmente.

Desde ese momento Dios inicio un proceso de sanidad Emocional y Sexual en mi vida. Empecé a cultivar fuertemente mi relación con Dios, a disciplinarme con la lectura diaria de la Biblia. Tiempos en oración y adoración. Fui muy fiel a mi asistencia a las reuniones. En el tiempo de crisis corría hacia Él y allí me esperaba con su presencia y solo allí encontraba mucha sanidad, fortaleza y perdón de pecados. En este tiempo aun no conocía ningún ministerio que  ayudara a personas que dejaban atrás el estilo de vida homosexual y no conocía ningún libro. Un hábito que empecé a cultivar fue el de leer libros y muchos, hasta que llego a mis manos un libro que impacto mí vida y fue de mucha ayuda: NO MAS HOMOSEXUAL del autor Dr. William Consiglio. El autor cita un pasaje de la Biblia que me animo mucho para seguir adelante en mi proceso. Yo iré delante de ti, y enderezare los lugares torcidos; quebrantare puertas de bronce, y cerrojos de hierro hare pedazos; y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre (Isa.45:2-3) Este libro Dios ha usado para bendecir mi vida.

Un factor muy importante que fue de mucha ayuda en mi peregrinaje de sanidad fue el involucrarme en un ministerio en la Iglesia local. Era invitado a eventos cristianos para contar mi historia públicamente y veía a personas que se acercaban para confesarme sus luchas con sentimientos, pensamientos y deseos homosexuales, aun personas sirviendo en algún ministerio. Ellos anhelaban un cambio de vida pero no sabían cómo. Así que empecé a trabajar con estas personas. Dios me fue guiando paso a paso; pude ver el amor de Dios obrando en cada vida.

 

El  propósito por el cual comparto con ustedes mi historia es:

1. El principal propósito es que toda persona que sufre este quebranto tenga un encuentro sobrenatural con el amor de Dios y como persona extender manos amorosas hacia aquellos que están heridos. (Apoyo)

2. La iglesia como comunidad de restauración. (Capacitación)

3. Aumentar el entendimiento de aquellos a los que les importa una persona específica o un grupo de jóvenes, aquellos a los que les preocupa sanar corazones heridos.(Ministerios)

 

Hace 18 años que deje el estilo de vida homosexual y agradezco cada día a Dios  por ese regalo tan especial que ha seguido cultivando en mí. Hoy te digo amigo(a): si llevas un estilo de vida homosexual o lésbico y estás cansado(a) de vivir así y llevar una vida vacía; quiero decirte que en Cristo Jesús hay Esperanza para ti. Dice la Palabra de Dios, lo que para el hombre es imposible para Dios TODO es posible. El proceso no será nada fácil, pero en el camino, su amor y misericordia estarán allí para sostenerte. Si Dios lo hizo en mi vida, también lo puede hacer contigo, que estás leyendo mi historia.

 

Soy Ángel Jiménez y puedes comunicarte conmigo de la siguiente manera :

Email: angel_jimenez_h@hotmail.com 

Testimonio de Richard

En 1985 tuve mi primer “debut” como un homosexual  después de una larga lucha tratando de ser diferente.  A pesar de no haber sido criado en una familia cristiana sabía algo de la Biblia y tenía conciencia de Dios y cada noche en secreto le oraba a mi Padre Celestial.

Cuando mi sexualidad comenzó a manifestarse en mi pubertad descubrí que me interesaban principalmente los chicos. Con lágrimas en mis ojos pedía en mis oraciones que se me revelara si este era el propósito de mi vida, sin embargo la respuesta nunca vino.

Después de un periodo de siete años en los que reservé mis sentimientos homosexuales, finalmente “sali del closet”. Esto ocurrió después de mi primera experiencia sexual con un hombre ya que fue mucho más hermosa que mis experiencias con chicas. En mi entorno la reacción fue positiva porque se razonaba que uno podía nacer de esta forma y para mi gozo podía ser quien en realidad era. Mi primera relación duro unos tres años y una vez concluida comencé a salir y a tener muchos contactos.

 

En 1991 conocí un nuevo amigo en Amsterdam. Al poco tiempo de habernos conocido descubrimos que sufría de SIDA. A esto siguieron 3 años de enfermedad y lágrimas pero con mucho apoyo de familiares y amigos. En este período comencé a encontrar algo de distracción en mi pasión por el waterpolo y la natación. No nadaba en un club “normal” sino que con un amigo comenzamos un club de natación gay que rápidamente fue creciendo, inclusive participamos en competencias internacionales gay de natación.

En 1994 participé como el único delegado de este club en los Juegos Gay en Nueva York, unos pocos meses después que mi pareja muriera. Me fascinó la atmósfera de esos juegos y la gran cantidad de gays y lesbianas que me rodeaban me daban la sensación de seguridad.

En medio de 70000 personas que pensaban igual en el Estadio Yakee me sentía fuerte y seguro de mi mismo. Sólo cuando regresé a mi apartamento me di cuenta de que debía depender de mi mismo y entendí ya fuera de esa enorme fiesta que el vacío continuaba.

 

En 1996 me mudé para Amsterdam porque allí me sentía más seguro como gay y estaba rodeado de bares. Allí participé activamente en la natación y ayudé a formar un club de natación gay. Este club puso su foco en los Juegos Gay de 1998.

Durante ese tiempo me compré una Biblia y estaba mucho más interesado en la Palabra de Dios. Después de haber visto un programa cristiano en la televisión local de una iglesia cristiana decidí a asistir.

Me sentí extraño e incómodo en el primer servicio al que asistía en toda mi vida. Después del culto, una mujer me preguntó por qué había asistido a esa iglesia. Después de haberle compartido la historia de mi vida a ella, oramos juntos y le pedí al Señor Jesús que viniera a mi vida y la renovara.

Durante la semana que siguió a esta oración experimenté un descanso y una paz que nunca antes había experimentado y anhelaba que llegara el domingo.

Esta misma mujer me explico que ese descanso y paz eran un resultado de mi conversión y ya que sabía acerca de mi contexto homosexual me refirió a Johan Van de Sluis de EHAH para que conversara conmigo. Tuve muy buenas reuniones con Johan quien me guió en mi camino a la vida ex-gay.

 

Este testimonio se escribió en Venezuela en 1999. Por esta época, comencé a orar por una esposa y tres meses más tarde conocí a Sara Dos Santos, de Brasil.

Ella era también una misionera de Jucum (Juventud con una misión), y después de nuestra primera conversación, le pregunté al Señor si ella era la mujer que Él tenía para mí. Los dos sentimos que esto era de Dios y comenzamos a hacer planes para el matrimonio.

Algunas personas por ese entonces me preguntaron si de verdad ya estaba preparado para el matrimonio y si ya estaba lo suficientemente sano como para dar un paso de este tipo. De lo que si estaba seguro es de que Dios estaba en el asunto y que estábamos dispuestos a dar el paso de adentrarnos en la bendición y reto que supone el matrimonio.

Nos casamos medio año más tarde y Dios nos bendijo con un precioso hijo al que llamamos Pedro. Dios nos llamó a comenzar un ministerio para enseñar sobre la homosexualidad de acuerdo a lo que nos enseñan las Escrituras y a alcanzar con el Evangelio de Jesucristo a todos aquellos que están viviendo un estilo de vida homosexual.

 

Nuestra esperanza y deseo es equipar al liderazgo en el área de la homosexualidad y que puedan tener una mejor comprensión de este tema tan polémico en los tiempos que corren. Hemos experimentado el poder transformador de Jesucristo en nuestro propio quebranto sexual y, por tanto, creemos que el cambio es posible.

 

Richard 

Testimonio de Leda

En realidad no sé exactamente cuando me di cuenta de cuando empecé a sentir deseos por una persona de mi mismo sexo. Hace tan solo cinco años atrás yo era incapaz de acordarme de todas las cosas que les voy a contar. Primero porque a mi no me interesaba revivir estos recuerdos y mucho menos acordarme de cosas que me hicieron sufrir y en segundo lugar... no creía que fuera necesario para mí tener que  recordarlos para poder reconocer  todo lo que Dios ha hecho en mi vida.

 

Empezando con mi padre que se separó de mi madre cuando yo solo tenía 4 años de edad. Por consecuencia de esta separación hemos pasado malos ratos de hambre y necesidad (una vez dormimos bajo un puente.) Aunque era una niñita, en mi mente ha quedado registrado este gran episodio de mi vida.

Crecí con este sentimiento de rechazo hacia mi padre y a esto se añadía el rechazo de los chicos que me iban interesando y que nunca me hicieron  caso.

 

Mi primera experiencia sexual fue la  masturbación.
Cuando yo tenia 10 años mi madre trabajaba en casa de una señora muy joven y bonita, era rubia, alta.... mi mamá me llevaba con ella para que yo pudiera ayudarla con su trabajo. Varias veces miré aquella mujer con admiración y un cierto interés que hasta entonces yo creía que era porque deseaba ser bonita como ella y tener un cuerpo como el suyo.

El sexo es un arma muy poderosa que el diablo usa para atraparnos y mucho más si comienza a hacerlo cuando aún somos niños, influenciables e inmaduros. Él tiene su estrategia para que su ataque sea tan sutil que no nos damos cuenta.

 

Mi madre era espiritista y nos llevaba con ella a los rituales, o sea, yo era la diana perfecta del enemigo, ya que mi madre vivía encadenada y servía con su vida a Satanás. Cuando no podía llevarnos con ella al trabajo, nos dejaba en la casa de una señora para que nos cuidara, y el marido de ésta abusó de nosotras, no habiendo sexo pero sí un abuso, éramos niñas aún.

Fui abusada por chicos de mi barrio. Un amigo de mi madre nos llevaba de paseo en bici y de camino nos toqueteaba. Los años pasaban, he llegado a enamorarme de algunos chicos del barrio, pero eso sí, la frustración y el rechazo siempre formaron parte de mi vida.

 

Con 18 años yo ya reclamaba a Dios el novio que no llegaba, la familia numerosa que yo soñaba tener... si, mi madre creía en Dios y nos enseñó a creer, solo que ella ignoraba que Dios quería ser el centro en su vida. Quizá por su ignorancia, era una mujer con poca cultura, había estudiado poco, y lo de más que sabia, había aprendido por sí sola. Empezó a trabajar muy temprano, era muy pobre... creo que todos estos factores influyeron mucho en su vida  también a la hora de ser madre, nos amaba con locura pero no era una madre cariñosa como muchas de las madres de mis  amigas.

 

A los 20 años fui abusada por un hombre que me engañó y me obligó a tener relaciones sexuales. Estas cosas fueron  aconteciendo en nuestras vidas, y sin darnos cuentas provocaron heridas profundas que el enemigo usó para hundirme aún más.


Primera relación con una chica
Empecé a trabajar. Cada día cogía el bus de las 6 de la mañana que me llevaba a una estación de autobuses y enlazaba con otro que me dejaba en el trabajo. Tardaba 3 horas en llegar a mi trabajo. Fue en este tiempo que conocí una chica que hacia el mismo trayecto que yo, e iniciamos una amistad.

Cada día nos encontrábamos  para ir juntas a la ciudad. El diablo no tiene prisa y está dispuesto a esperar el tiempo que haga falta. Nuestra amistad se hacía más sólida día tras día. De vez en cuando coincidíamos en el baile que yo frecuentaba. Más tarde me di cuenta que el fin de semana que no la veía la echaba de menos de una forma fuera de lo normal.

Un sábado decidí ir a buscarla a su casa, deseaba verla pero cuando llegué a su casa, su madrastra me recibió mal y me dijo que si yo fuera una chica decente, que no me convenía mantener amistad con esta chica. Fue entonces cuando me enteré de que esta chica vivía como pareja con otra chica. Esa revelación me sorprendió: por primera vez oí hablar de la homosexualidad. 

Regresé a casa confundida y traté de averiguar todo lo que pude sobre el tema y entre semana hablé con ella sobre lo ocurrido. Entonces ella me confesó lo que yo quería saber. ¡Para mí aquello era horrible! Pero poco a poco el diablo fue poniendo en mí el deseo de probar aquello que para mi podría ser una nueva experiencia.

No había ido bien con los chicos... pero podría ir bien con las chicas. Confieso que no he pensado en eso, pero era exactamente lo que el demonio me estaba proponiendo. Y movida por este deseo mezclado con confusión y por este sentimiento engañoso que yo creía sentir por ella, empecé a dar mis primeros pasos sobre arenas movedizas.

 

Un día mi mamá se dio cuenta de lo que ocurría, porque yo en casa ya no era la misma: hablaba de la chica constantemente y por las noches de sábado lloraba echándola de menos. Por más  tonta que fuera mi madre (que no lo era), se percató.

Tuvimos una conversación seria, pero como era mi madre, la conversación no pasó de “te he enseñado todo, menos eso.” “Si vas a seguir con esta historia, vas a tener que escoger entre esta chica y nosotros” “no quiero tener una hija lesbiana en mi casa”.

Desde entonces el enemigo empezó a tomar realmente el control de mi vida.  Y creyendo estar enamorada, abandoné mi familia y fui a vivir con esta chica que ya había separado de la otra, (el diablo lo  preparó todo), empecé a vivir a mi manera, “libre de la crítica de mi madre”, y libre de los buenos consejos que ella me podía dar y libre de todo lo que ella me podía reclamar. Pasé a tomar mis propias decisiones y a vivir como a mi me apetecía.

 

Adentrándome en el abismo
En un principio todo es bonito, y conmigo no ha sido diferente. Parecía un sueño, me sentía feliz y estaba con la persona que yo creía que amaba! Mas los días iban pasando y todo fue cambiando, las relaciones naturales, si no están fundadas sobre la Roca que es Cristo, se deterioran, y aun más la mía que iba totalmente en contra de la voluntad de Dios.

Todo se tornó monótono, y al final nos separamos después de 4 años de relación. Como un abismo llama a otro abismo, empecé a conocer más chicas, y a frecuentar los ambientes gays.

Me sentía muy sola  a pesar de que siempre estaba rodeada de muchos amigos, era terrible! Me di cuenta que había un vacío dentro de mí que fue creciendo año tras año y que nada ni nadie podía llenarlo. Sin embargo no era capaz de reconocer que el Amor de Cristo era lo que en realidad mi vida estaba necesitando. No tenia suficiente con una chica, pero también tenia dificultad para establecer nuevas relaciones de carácter sentimental.

Me decidí poner un anuncio en una revista erótica de contactos.
Recibí muchas cartas y aproveché para empezar también a escribir cuentos eróticos, ya que se me daba muy bien eso de escribir este genero. Las cartas no paraban de llegar.

Era tremendo como el enemigo tenía todo preparado, encuentro que marcaba y chica que ligaba. Solo ahora pienso que el diablo ya sabia del plan de Dios para mi vida.

 

Con el tiempo las chicas pasaron a ser poca cosa para mí, y empecé a ir mas lejos...chicos, parejas, travestís y más bajo aún me ha llevado el enemigo. No tenía ningún tipo de escrúpulos y me acostaba con cualquiera que me diera la gana: ancianas, jóvenes, gordas, feas o bonitas me daban igual, yo era capaz de encontrar belleza en la mujer mas fea del mundo porque no me importaba la persona, me importaba el sexo.

Sé que el enemigo me llevó a este extremo porque quería asegurarse que después de estar tan enganchada a esto, que seria imposible para mí acercarme al Señor por no tener suficiente fuerzas. Y la verdad es que me ha costado mucho.

 

Escuchando de Jesus
Brasil es un país donde el evangelio está muy avivado. Y a pesar de que éramos espiritistas, teníamos varios amigos evangélicos e inclusive pastores, y mi madre tenía muy buena relación con ellos.

Un día, movida por la insistencia de un pastor amigo nuestro, visitamos una iglesia evangélica de las  Asambleas de Dios. Fue un culto bonito y allí por primera vez Las Buenas Nuevas llegaron al corazón de mi madre y mi hermana.

Mi hermana empezó a frecuentar esta iglesia y al poco tiempo aceptó a Cristo. Mi mamá también pero para mi aún era temprano. Visité varias veces la iglesia, varias veces levanté la mano aceptando a Cristo pero cuando yo salía de allí era como si nada hubiera acontecido, yo siempre decía al Señor que Él vivía dentro de mi corazón pero que no podía seguirlo, porque seguirlo implicaba dejarlo todo.

Yo tomaba muy en serio lo que las personas me hablaban acerca de Jesús. Entendía y aceptaba la Biblia pero no podía aceptar que para seguir a Cristo tuviera que dejarlo todo.

 

En 1990 perdí mi único tesoro, perdí a mi madre. Otro golpe, sin mi padre, sin mi madre... pensé en quitarme la vida, pero aún tenia a mi hermana que me necesitaba. Estaba separada del marido y con dos niñas pequeñas...sería demasiado para perder a su única hermana.
En 1991 surgió una oportunidad de viajar a España para pasar un año trabajando con un cónsul de Brasil y aún temiendo dejar a mi hermana sola, decidí intentarlo. Lo primero que hice al llegar a Barcelona fue buscar las direcciones de los ambientes gays, quería estar en mi salsa, respirar mi aire. También conocí a un pastor americano que me invitó a ir a su iglesia pero eso no resultó bien porque el enemigo ya se había encargado de ponerme otra chica en mi camino.


En 1992 mi hermana vino a visitarme, en este tiempo yo vivía con la ultima que fue mi pareja. Mi hermana siempre ha compartido el evangelio conmigo pero en mi había algo que me impedía acercarme a Dios. Podía creer en Él, y quería seguirlo, conocerlo... pero no podía.
En 1994 después de 4 años de convivencia, mi compañera me dio la triste noticia de que estaba enamorada de otra y el mundo se derrumbó bajo mis pies.

El diablo tenía sus días contados en mi vida y lo sabia, por eso quería más, quería llevarme más lejos. Me sentí otra vez despreciada y traicionada, y eso no pude soportarlo. El diablo usó una de sus poderosas armas: los celos.

 

Ahora puedo reírme al recordar esa situación pero en aquellos momentos me encontraba sola en Barcelona y no tenía a mí hermana al lado en la que apoyarme. Pensé engañosamente que la vida sin esta chica no tenía sentido y me daba  igual morir o no.

Me aterraba la idea de separarme de ella ya que, mis cosas eran sus cosas, mis amigos sus amigos...y estaba tan acostumbrada a ella que separarme me parecía el fin del mundo. Tenía una gran dependencia emocional de mí parte, y esta dependencia me hacia creer que la amaba tanto que no podría vivir sin ella. Estaba aconteciendo según el plan del enemigo.

Decidí que vivir sin ella no podría ser y me propuse matarla. Hasta donde había llegado, Dios mío! Ya no valoraba más mi vida y todo me daba igual. Yo estaba tan cegada! No podía ver nada más que mis sentimientos. La dependencia es tan grande que nos quedamos alucinados y nos volvemos egoístas.

El plan del enemigo era perfecto. Pero los planes del Señor eran completamente diferentes de lo que yo me imaginaba.


En la noche anterior, me senté en mi cama y puse una cinta de las que mi hermana acostumbraba enviarme, pues en lugar de cartas solía enviarme cintas grabada donde siempre terminaba con una canción al Señor. La escuché y fue una de las noches más importantes de mi vida. Dios me hizo entender que no merecía la pena llevar a cabo la idea de acabar con la vida de la chica y que Él sabia  todas las cosas.

Lloré casi toda la noche pensando en todo lo que me había pasado y decidí regresar a Brasil  sin billete de vuelta. En tres días estaba allá. El primer mes fue horrible, pero Dios tenía su plan perfecto y poco a poco me fui recuperando.

Un día visité la iglesia donde se congregaba mi hermana y era día de bautismos. El pastor hizo un llamado tan especial que estuve a punto de levantar mis manos otra vez e intentarlo de nuevo. Pero dudé si esta vez tendría fuerzas para seguir. Ocho meses después regresé a Barcelona, y empecé a trabajar, más tarde vino mi hermana y junto con ella fui a la iglesia que ella frecuentaba en esta ciudad.


En una oración profunda, delante de Dios empecé a hablarle: “Señor, mi hermana siempre me habló de un Dios grande que sabe y puede hacer todas las cosas. Si tu tienes algo conmigo, y quieres hacer algo con mi vida, por favor hazlo tú porque yo no puedo hacer nada sin ti”. Esa fue la oración de mi vida. Y empecé a caminar con Cristo, y Él empezó a trabajar en mis problemas, a llenar mis vacíos, a curar mis heridas antiguas. Empezó a cuidarme y a darme conforme a mis necesidades.

 

Hace casi once años que camino con el Señor. He podido dejar atrás todos aquellos prejuicios, he podido perdonar a mi padre por el abandono y el rechazo que me hizo tanto daño, aprendí a amar a Cristo sobre todas las cosas y a reconocer que fuera de Él no hay nada ni nadie que puede llenarte la vida. Conocí su amor y su perdón.... entendí que Dios no estaba preocupado por mis pecados, estaba preocupado por mi porque me amaba, que no le gusta el pecado pero que ama al pecador y que está dispuesto a relacionarse con el.

El Señor transformó mi lamento en baile y hoy estoy aquí dispuesta a ayudar a todo aquel homosexual que quiere conocer a este Dios tan maravilloso que hoy puedo decir que llegó a mi vida.

Dios no rechaza a nadie y Dios nunca me ha exigido nada, sólo me ha amado.

 

Que Dios os bendiga.

Les saludo con la Paz de Cristo.

Leda

Pensamiento

Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. 

Jeremías 29:11 

 

Ante la dificultad,en tu quebrantamiento,en tu angustia, confía en Dios.

¡El sigue estando ahí!

Nada te puede separar de su gran amor por ti.

Ministerios Abriendo Camino, 

con sede en

Tarragona/Catalunya,

España.

 

Para las  invitaciones que quieran hacernos y realizar eventos como, seminarios, jornadas intensivas, y poderles compartir acerca del quebrantamiento emocional, relacional y sexual, pueden contactar con nosotros escribiéndonos. 

 

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