Carta del mes

Junio

CUAL ES SU CORAZÓN, TAL ES ÉL

 

¿Por qué es tan importante para nosotros el corazón? 

 

El corazón es el motor de nuestra vida. Nuestro cerebro es el primero en transmitir “las órdenes” de todo lo que percibe, a todo nuestro cuerpo. El corazón se refiere a nuestra mente, voluntad y emociones.

 

Tanto a nivel físico como emocional, nuestra vida  depende del buen funcionamiento y de la salud de éste pequeño órgano. Sin él, la vida no es posible. Un corazón enfermo afecta a todas las demás áreas del cuerpo, limitándolo y sobre cargándolo.

 

De la misma manera, nuestro “corazón”, afecta a todo nuestro ser, a la manera de vivir y enfrentar la vida y de transmitir, o no, el amor de Dios, a nosotros mismos y a otros.

 

Nuestra parte almática es afectada cuando no estamos sanos y alineados con el corazón de Dios.

 

Para bien o para mal, nos pueden afectar cantidad de cosas en la vida, como son,  circunstancias, relaciones, palabras, las emociones y un sinfín de experiencias y situaciones que vamos recibiendo constantemente día tras día. Pero solamente si tenemos nuestro corazón (nuestros sentimientos, emociones, pensamientos) alineado con el corazón de Dios y sano,  tendremos paz en medio de cualquier circunstancia.  Recordemos a nuestro Maestro, Jesús, que El daba amor en cualquier circunstancia, aún cuando lo insultaban o le apedreaban. Dijo “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

 

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de el mana la vida. (Prov. 4:23)

 

Por eso dice la palabra que hoy os comparto que es tan importante “que guardemos nuestro corazón, sobre toda cosa guardada,  porque de él mana la vida”.

 

Podemos tener una buena vida y en paz, o una mala vida, con conflictos internos y sin paz.

 

Jesús vino precisamente a eso, a que tengamos Paz. El es nuestra paz y El es nuestra vida.

 

En medio de este mundo, de nuestro día a día, de nuestras circunstancias, relaciones, conversaciones, y emociones, El debe estar siempre llenándolo todo. Todo debe estar filtrado desde Su corazón, o dicho de otra manera, someterlo a si El actuaría, hablaría, sentiría o pensaría como nosotros lo hacemos.

 

Es por eso que debemos llevar todo pensamiento siempre a la cruz. Cuando nos viene un pensamiento  o un sentimiento que no nos edifica, o recibimos una palabra o una actitud que no nos transmite “paz”, debemos tener el cuidado de no dejar que esto entre y se quede en nuestro corazón porque lo contamina y ya nos quita la paz.  Debemos trabajar para tener el hábito de entregar siempre estos pensamientos, actitudes y sentimientos a la cruz, y llevar como también dice la palabra todo pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo.

 

Sin un corazón renovado y sano, viviremos vidas de frustración, contradicción y lucha agotadora.

 

Tenemos que rendir cada día nuestro corazón a Jesús para que El nos lo renueve, nos sane las heridas del camino y nos limpie,  para poder vivir una vida plena y llena.

 

Para poder ser dadores y portadores de Su amor, debemos estar llenos de ese amor incondicional, para poder influenciar primeramente en tu vida y a tu alrededor,  sin nada que se oponga, (resentimientos, complejos, temores,  dudas, celos….)

 

Nuestro corazón  determina nuestras acciones y refleja si Jesús es el centro de nuestra vida o no lo es. Por esto es tan importante que le pidamos a Dios que renueve nuestro corazón continuamente.

 

Te invito a hacer un inventario de cómo está tu corazón ahora. ¿Está tu corazón como debe estar?,  o necesitas la renovación de Dios.

 

Si Dios pone hoy  luz para ver tu  situación, tu necesidad, no esperes más. Podemos empezar hoy mismo a pedirle a Dios que renueve cada día nuestro corazón. Ríndele  a El todo aquello que no está sano y vas a experimentar la renovación y la restauración que sólo El te puede dar y permítele que  El sea verdaderamente siempre el centro.

 

Crea en mi oh Dios un corazón puro y limpio, renueva dentro de mí un espíritu recto y fiel.                                                                                                                          (Sal.51:10)

Un saludo cariñoso , Eva M. C.

Pensamiento

Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. 

Jeremías 29:11 

 

Ante la dificultad,en tu quebrantamiento,en tu angustia, confía en Dios.

¡El sigue estando ahí!

Nada te puede separar de su gran amor por ti.

Ministerios Abriendo Camino, 

con sede en

Tarragona/Catalunya,

España.

 

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