Carta del mes

Julio

   APRENDER DE LA ADVERSIDAD

 

 

Nunca pierdas la esperanza.

 

“Le pido a Dios, fuente de esperanza, que los llene completamente de alegría y paz porque confían en El. Entonces rebosarán de una esperanza segura mediante el poder del Espíritu Santo” (Ro. 15:13)

 

Nuestra esperanza no se basa en lo que vemos, ni en lo que vivimos. No tenemos que dejar que ninguna evidencia mate nuestra esperanza.

 

Podemos pasar por muchas circunstancias en las que no vemos salida, o no vemos nada, o lo vemos todo negro, pero no debemos dejar que ninguna evidencia mate nuestra esperanza, porque nuestra fe se basa en el poder de Dios obrando en nuestra vida y en nuestras circunstancias.

 

Tenemos la certeza  y la convicción de lo que esperamos pero que aún no vemos.

 

Por lo tanto, debemos inyectar esperanza en nuestra vida, sobre todo cuando estamos pasando por pruebas. Levantar nuestro corazón y nuestras manos en oración a Dios, la fuente de nuestra esperanza, y caminar por convicciones y no por emociones. 

 

“Tendrás confianza, porque hay esperanza; Mirarás alrededor, y dormirás seguro”. (Job 11:18)

 

Dios es nuestro Padre, y nuestra expectativa y nuestra esperanza están en Él, por tanto, no seré defraudado. El final con Él será bueno.

 

Tenemos que aprovechar la circunstancia porque Dios está obrando sobre todo para que nuestra vida, nuestro carácter, sea transformado más y más  como Jesús.

 

La actitud es muy importante en estos tiempos, porque si nos dejamos llevar por las circunstancias, por el temor, empezaremos a pensar y a hablar en derrota y en negativo.

 

Por eso es importante cuidar mucho nuestro corazón,  nuestras actitudes, y nuestras palabras. Tener actitudes positivas, de amor, palabras de fe, creativas, estimulantes y expectantes. No podemos vivir derrotados porque Cristo ya venció.

 

Jesús mismo dijo “en el mundo tendréis aflicción, pero confiad Yo he vencido al mundo”.

 

Tenemos que estar abiertos a lo que el Señor quiere hacer en medio de las circunstancias de nuestra vida, en nuestro corazón, porque nosotros somos los portadores de amor y esperanza a la gente que no conoce a Dios. Si nosotros no tenemos una buena actitud receptiva, no creceremos y no podremos ser canales de bendición para nadie.

 

Debemos pedirle al Señor que podamos ver las cosas como Él las ve y arrancar y destruir lo que estorba, para edificar y plantar Su Presencia en nuestra vida. Hay que sanar heridas y dejar las cosas que estorben. Jesús es nuestro sanador. No es una obra externa, sino que es una obra desde dentro que se manifiesta hacia afuera.

 

Tenemos que pasar por estos momentos,  desde la Paz y la Confianza que Dios está con nosotros y está en control. Nuestra buena actitud y nuestra fe, acelera el proceso del cumplimiento.

 

Dice la Palabra de Dios que “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es,  a los que conforme a su propósito son llamados. (Rom. 8:28)

 

Las situaciones las permite el Señor para tratar con nuestra vida, para crecer, por tanto debemos tener paz y confianza de que Él nos levantará a una situación mejor, a un momento que Él ya ve, pero nosotros aún no. Por eso, nos cogemos de Su mano, para seguir avanzando, porque Él nos guiará a un lugar seguro.

 

Un abrazo, y feliz mes. Eva M. C.

Pensamiento

Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. 

Jeremías 29:11 

 

Ante la dificultad,en tu quebrantamiento,en tu angustia, confía en Dios.

¡El sigue estando ahí!

Nada te puede separar de su gran amor por ti.

Ministerios Abriendo Camino, 

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España.

 

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