Carta del mes

Septiembre

 

DESPUÉS DE LA NOCHE OSCURA SIEMPRE LLEGA LA MAÑANA

 

 

Cuántos de nosotros hemos experimentado en nuestras vidas momentos en los que no hay “sol”, no hay “luz”, parece que nada va como deseamos, todo va mal y no sabemos cómo salir de esa situación, o que hacer para mejorarla.

 

Muchas veces, es verdad que la solución no está en nuestras manos, pero lo que sí depende de nosotros es la actitud que tengamos en esos momentos.

 

Si nos dejamos llevar por nuestros pensamientos y nuestras emociones posiblemente caigamos en una  tristeza, desesperanza y depresión,  pero si nuestra confianza está puesta en nuestro Padre Dios, podemos estar seguros que de esta situación podremos aprender algo.  El  la va a utilizar para algún propósito. Seguramente que con estas situaciones creceremos en Su carácter  y también podemos confiar en que El nos va a guiar a la salida. “El abre camino en el desierto y ríos en la soledad” (Is. 43:19)

 

En medio de la aflicción, el dolor y la desesperación, las personas hacemos, pensamos o  decimos cosas que de otra manera no las haríamos. Pintamos la realidad con pinceladas más oscuras de lo que las pintaríamos al día siguiente, cuando el sol sale. Vemos solo nubes y hablamos muchas veces negativamente, como si no hubiese un cielo.

Podemos incluso llegar a decir o pensar: « ¿Dónde está Dios?» o «No tiene ningún sentido seguir adelante»  «Nada tiene sentido» o «No hay esperanza para mí» o «Si Dios fuera tan bueno, esto no habría pasado».

¿Qué debemos hacer con estos pensamientos y palabras?                                                        

Job dice que estas palabras se van con el viento o, literalmente, que  rápidamente  volarán. Habrá un giro en las circunstancias y la persona en desesperación despertará de la noche oscura y lamentará esas palabras o hechos  precipitados.

Por lo tanto, el punto y la clave,  es que no gastemos energía y tiempo en considerar que salgan de nosotros o que nos lleguen este tipo de palabras o pensamientos.  Se las llevará el viento. Uno no tiene que cortar las hojas en el otoño. Es un esfuerzo en vano. Pronto  volarán por sí solas.

Existen palabras y pensamientos que están arraigadas en historias pasadas y errores profundos. Algunas obtienen el color principalmente por el dolor y la desesperación. Lo que uno escucha, dice o hace muchas veces es la consecuencia de una realidad interior, de una herida. Pero tenemos que saber que esta situación es temporal. Es como una infección pasajera, porque  estamos en un continuo proceso de cambio en las manos de nuestro Creador.

Si somos humildes, reconoceremos nuestra necesidad de El, de que obre en nuestra vida y en nuestras circunstancias, y esperaremos en silencio. El va a ir restaurándonos poco a poco a Su imagen, conforme a la imagen de Jesús. Dios nos promete reemplazar corazones de piedra por corazones de carne. Éste es el objetivo, que seamos como Jesús y podamos impactar el mundo con Su amor.

Por muy negra que veamos alguna situación o la vida misma, no tiremos nunca “la toalla”. No nos demos por vencidos pensando que nosotros podremos salir por nuestros medios de muchas de estas situaciones. Muchas veces requiere de tiempo y un trato del Señor en nuestras vidas. Por eso es muy importante “filtrar” todo lo que pensamos, todo lo que decimos o hacemos,  si es como Jesús lo haría, si es agradable al Padre.  Quiero animaros a buscar al Señor de todo corazón,  teniendo la confianza de que nuestro Padre está pendiente de nosotros. Podemos estar tranquilos, y no desesperarnos, ni pensar que esta situación va a durar para siempre.

 

Sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es a los que conforme a Su propósito son llamados. (Ro.8:28)

 

Y que El Señor seguro  nos va a dar la mejor salida. Así que, como dice en Su Palabra en el libro de los Salmos 37:5  “Encomienda al Señor tu camino, (tu vida), confía en Él, y El hará”.

 

Y termino con la Palabra con la que he empezado la carta. Una palabra de esperanza, y es que “después de la noche oscura siempre, confía, porque llega la mañana”.

 

Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría”. (Salmos 30:5)

 

Un saludo, Eva M. C.

Pensamiento

Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. 

Jeremías 29:11 

 

Ante la dificultad,en tu quebrantamiento,en tu angustia, confía en Dios.

¡El sigue estando ahí!

Nada te puede separar de su gran amor por ti.

Ministerios Abriendo Camino, 

con sede en

Tarragona/Catalunya,

España.

 

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